En la sección de Vaetjanan, la Torá nos previene sobre la prohibición de adorar falsos dioses: “Cuando eleves tus ojos al cielo y veas el sol, la luna o las estrellas, con todo los cuerpos celestes, no te prosternes a ellos ni lo idolatres. Hashem lo entregó a todas las naciones que existen bajo el cielo”(4,19).¿Acaso los pueblos del mundo no tienen prohibida la idolatría? ¿Qué quiere decir que Hashem entregó este patrimonio a las naciones?
Explica la Kabala que la raíz del pueblo de Israel esta en lo más alto del cielo, es por eso que, estos sagrados y benditos, no guardan absolutamente ninguna relación con la idolatría, pero al descender, siendo diseminados entre las naciones, que tienen su raíz en la tierra, el pueblo de Israel, se hace propenso a la idolatría, ya que esta es la porción de las demás naciones. El pueblo de Israel recibe su luz de Hashem, mientras que los demás pueblos reciben la luz de Hashem por intermedio de los astros, en su confusión ellos hacen idolatría.
Por eso Hashem previene a su querido Pueblo de que al estar diseminados entre las naciones no se confundan, adorando a falsos dioses.
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