21 Israel le dijo a Iosef: «He aquí que estoy a punto de morir; Dios estará junto a vosotros y os retornará a la tierra de vuestros antepasados. 22 En cuanto a mí, os he dado Shejem, una porción más que a vuestros hermanos, que de las manos del emorita tomé con mi espada y con mi arco». (Vaiejí 48)Explica la Kabala: “Emorita”, se refiere a Esav. “Emor” significa “Decir”. Esav hablaba demasiado y no cumplía, es por eso que Iacov dijo que “tomó la palabra” de Esav para dársela a Iosef.
Así como el arma de Esav era la “palabra” y con ella embaucaba a todo el mundo, del mismo modo Iacov “tomo la palabra” para transformarla en nuestra vital herramienta, la plegaria.
Esta escrito en los Salmos: “Pues en mi arco no habré de confiar, y en mi espada no habrá de salvarme, A Hashem alabamos todo el día, y a Tu nombre por siempre loaremos” (Salmo 44). Esto quiere decir que Iacov no se refirió a la espada y arco físico, sino al espiritual, que tiene la facultad de librar la guerra y salvarnos.
Específicamente explica la Kabala que “la espada” hace referencia a la agudeza mental que discrimina lo bueno de lo malo y “el arco” hace referencia a la plegaria, ya que en hebreo la palabra arco se dice: “Bekashtí” y también se puede leer “Bakashatí” que significa “Mi pedido”
Esta poderosa arma, Iacov se la otorgó a Iosef, porque el cuido “su Pacto”, al no ser seducido por la esposa del ministro, ya que la plegaria debe ir conjuntamente con la acción.
En definitiva, no debemos engañarnos y pensar que nuestra arma son los elementos y artefactos de combate, esos son los armamentos de los gentiles, pero nosotros tenemos un arma más poderosa que es el rezo y las buenas acciones, empecemos a utilizarla.
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