Los hijos de Iacov se predisponían a enterrar a su padre en la Cueva de Majpela en Jebrón, cuando en ese momento se les presenta su malvado tío, Esav, intersecando el paso del cortejo fúnebre, argumentando que en la Cueva de Majpela solo queda un lugar y que le correspondía a el.
Los hijos de Iacov le dicen a su tío que el le había cedido los derechos a su hermano, conjuntamente cuando Iacov tomó de el, el derecho a la primogenitura.
Cuando ya estaban dispuestos a mandar a alguien para ir a buscar dicho documento que se encontraba en Egipto, aparece en escena, uno de los nietos de Iacov llamado Jushim, hijo de Dan, que al ser sordomudo no entendía el motivo de la demora del entierro de su sagrado abuelo, es por eso que toma un palo y le pega a Esav un golpe mortal, cortándole la cabeza.
La cabeza de Esav fue enterrada en la Cueva de Majpela junto a los sagrados patriarcas ya que su cabeza sabia cual era el rumbo, solo que su problema era que no mente no podía dominar su corazón desenfrenado, siendo el resto de su cuerpo enterrado fuera de la tierra de Israel.
Los hijos de Iacov le dicen a su tío que el le había cedido los derechos a su hermano, conjuntamente cuando Iacov tomó de el, el derecho a la primogenitura.
Cuando ya estaban dispuestos a mandar a alguien para ir a buscar dicho documento que se encontraba en Egipto, aparece en escena, uno de los nietos de Iacov llamado Jushim, hijo de Dan, que al ser sordomudo no entendía el motivo de la demora del entierro de su sagrado abuelo, es por eso que toma un palo y le pega a Esav un golpe mortal, cortándole la cabeza.
La cabeza de Esav fue enterrada en la Cueva de Majpela junto a los sagrados patriarcas ya que su cabeza sabia cual era el rumbo, solo que su problema era que no mente no podía dominar su corazón desenfrenado, siendo el resto de su cuerpo enterrado fuera de la tierra de Israel.
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