28 El río pululará por las ranas y éstas subirán y entrarán en tu casa y en tu dormitorio y en tu cama, y en las casas de tus siervos y de tu pueblo, y en tus “hornos” y en tu masa. 29 Y las ranas subirán sobre ti y sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos». (Vaerá 7)
9 El Eterno hizo cual la palabra de Moshé y las ranas de las casas, de los patios, y de los campos, murieron. (Vaerá 8)
Un dato interesante: Cuando Hashem, mandó la segunda plaga, las ranas, entraron, incluso, en los hornos de los egipcios, como esta mencionado en el primer versículo citado, mientras que en el segundo versículo citado hace mención que murieron todas las ranas que habían entrado, sin mencionaran las ranas de los hornos.
Nuestros Sabios explican que las ranas de los hornos no murieron, porque ellas se arrojaron al horno caliente, dando sus vidas por Dios, cumpliendo Su Voluntad, y Hashem en consideración a estas criaturas que se “jugaron” por El, las dejó vivir.
Conclusión: El que se entrega a Hashem, cumpliendo Su voluntad, incluso sin entender, Hashem lo recompensará con creces.
9 El Eterno hizo cual la palabra de Moshé y las ranas de las casas, de los patios, y de los campos, murieron. (Vaerá 8)
Un dato interesante: Cuando Hashem, mandó la segunda plaga, las ranas, entraron, incluso, en los hornos de los egipcios, como esta mencionado en el primer versículo citado, mientras que en el segundo versículo citado hace mención que murieron todas las ranas que habían entrado, sin mencionaran las ranas de los hornos.
Nuestros Sabios explican que las ranas de los hornos no murieron, porque ellas se arrojaron al horno caliente, dando sus vidas por Dios, cumpliendo Su Voluntad, y Hashem en consideración a estas criaturas que se “jugaron” por El, las dejó vivir.
Conclusión: El que se entrega a Hashem, cumpliendo Su voluntad, incluso sin entender, Hashem lo recompensará con creces.
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