1 Moshé estaba pastando las ovejas de Itró, su suegro, el sacerdote de Midián; él guió a las ovejas dentro del desierto y arribó a la Montaña de Dios, hacia Joreb. (Shemot 3)
Miren que Tzadik era Moishe: En un día normal de trabajo rutinario, se encontró con la “Montaña de Dios” y su posterior revelación de la zarza ardiente.
Cuando alguien quiere hacer las cosas bien, desde arriba lo ayudan y lo encaminan a cumplir su misión. Moshé siempre fue por buen camino, y desde el cielo, sin que el lo sepa, lo condujeron hacia el lugar que en el futuro se iba a entregar a la Torá, abriendo para el un hermoso camino.
Mientras que el Faraón en su obstinación, tuvo que sufrir terribles y tremendas plagas por querer escaparse del buen camino que nos conduce a la divinidad.
Podemos optar por seguir los pasos de Moshé anhelando seguir el camino de Hashem, queriendo ser mejores personas, y Hashem nos ayudará a concretarlo, con sus bendiciones, o podemos negar su existencia, como el mismo Faraón, que tuvo que ser “aleccionado” para que reconozca la grandeza de nuestro bendito Hacedor.
Miren que Tzadik era Moishe: En un día normal de trabajo rutinario, se encontró con la “Montaña de Dios” y su posterior revelación de la zarza ardiente.
Cuando alguien quiere hacer las cosas bien, desde arriba lo ayudan y lo encaminan a cumplir su misión. Moshé siempre fue por buen camino, y desde el cielo, sin que el lo sepa, lo condujeron hacia el lugar que en el futuro se iba a entregar a la Torá, abriendo para el un hermoso camino.
Mientras que el Faraón en su obstinación, tuvo que sufrir terribles y tremendas plagas por querer escaparse del buen camino que nos conduce a la divinidad.
Podemos optar por seguir los pasos de Moshé anhelando seguir el camino de Hashem, queriendo ser mejores personas, y Hashem nos ayudará a concretarlo, con sus bendiciones, o podemos negar su existencia, como el mismo Faraón, que tuvo que ser “aleccionado” para que reconozca la grandeza de nuestro bendito Hacedor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario