21 El Faraón convocó a Moshé y Aaron y dijo: Id, presentad ofrendas a vuestro Dios en la tierra. 22 Dijo Moshé: No es correcto que así hagamos, pues ofreceremos la deidad de Egipto a El Eterno, nuestro Dios; he aquí que si fuéramos a sacrificar la deidad de Egipto ante sus ojos, ¿acaso no nos apedrearían? 23 Iremos en un camino de tres días por el desierto y presentaremos ofrendas ante El Eterno, nuestro Dios, tal como Él nos dirá. (Vaerá 8)
El “Faraón” quiere que “Presentemos ofrendas”. Significa que su deseo es que nos acerquemos a Dios, en “la Tierra”, mientras todavía estamos atados a los terrenal, a “Egipto”.
Moshé le dice que eso no es correcto, que mientras estemos en la “Tierra de Egipto” no es conveniente realizar ofrendas ya que la relación con Dios debe ser fuera de Egipto, y con suma preparación: “Iremos en un camino de tres días por el desierto y ofreceremos ofrenda ante el Eterno”.
Una vez que la persona sale de lo terrenal y superficial de Egipto, preparándose a conciencia para ir al encuentro del Creador, la ofrenda será bien recibida.
El “Faraón” quiere que “Presentemos ofrendas”. Significa que su deseo es que nos acerquemos a Dios, en “la Tierra”, mientras todavía estamos atados a los terrenal, a “Egipto”.
Moshé le dice que eso no es correcto, que mientras estemos en la “Tierra de Egipto” no es conveniente realizar ofrendas ya que la relación con Dios debe ser fuera de Egipto, y con suma preparación: “Iremos en un camino de tres días por el desierto y ofreceremos ofrenda ante el Eterno”.
Una vez que la persona sale de lo terrenal y superficial de Egipto, preparándose a conciencia para ir al encuentro del Creador, la ofrenda será bien recibida.
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