Debemos utilizar los atributos que nos confirió el Creador de manera correcta.
2 «Santifícame todo primogénito, el primero de cada matriz de los Hijos de Israel, del hombre y del animal, es Mío». (Bo 13)
La persona no solo debe santificar su alma, haciendo los preceptos de la manera más altruista, sirviendo a Dios sin recibir recompensa, sino que también tiene que santificar su cuerpo, “su animal”, para que quiera dejar el camino del placer terrenal, propio del animal, encaminándolo por el camino divino.
Hashem nos concedió recursos que son llamados “Poderes del alma”, considerados “Primogénitos”, porque emanan de lo más profundo de El mismo.
Hashem nos entregó intelecto, emociones y el poder de la acción, debiendo ser utilizados de manera adecuada, conduciendo “a la persona”, al alma, y a su “animal”, por el camino correcto.
En definitiva debemos santificar nuestro “primogénito”, nuestros poderes del alma, para que orienten eficazmente al ser humano en su conjunto.
2 «Santifícame todo primogénito, el primero de cada matriz de los Hijos de Israel, del hombre y del animal, es Mío». (Bo 13)
La persona no solo debe santificar su alma, haciendo los preceptos de la manera más altruista, sirviendo a Dios sin recibir recompensa, sino que también tiene que santificar su cuerpo, “su animal”, para que quiera dejar el camino del placer terrenal, propio del animal, encaminándolo por el camino divino.
Hashem nos concedió recursos que son llamados “Poderes del alma”, considerados “Primogénitos”, porque emanan de lo más profundo de El mismo.
Hashem nos entregó intelecto, emociones y el poder de la acción, debiendo ser utilizados de manera adecuada, conduciendo “a la persona”, al alma, y a su “animal”, por el camino correcto.
En definitiva debemos santificar nuestro “primogénito”, nuestros poderes del alma, para que orienten eficazmente al ser humano en su conjunto.
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