11 Sucedió en aquellos días que Moshé creció y salió con sus hermanos, y observó sus sufrimientos; y vio que un hombre egipcio golpeaba a un hombre hebreo, a uno de sus hermanos. 12 Miró hacia un lado y hacia el otro, y vio que no había nadie; golpeó mortalmente al egipcio y lo escondió en la arena. (Shemot 2)
A Moshé no le faltaba nada, en la casa del Faraón podía satisfacer todos sus gustos, pero sin embargo, “Salió sus hermanos” al punto de poner su vida en peligro al ver un hermano en peligro.
De Moshé aprendemos el sentido de hermandad que debemos tener, saliendo por el bien de nuestros hermanos de nuestro bienestar físico, si haría falta.
Moshé nos enseña a trascender nuestro ego en aras de la unidad del pueblo.
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