Se debe sentir que uno esta “lejos”, para poder luego “acercarse”.
3 Y a sus dos hijos, de los cuales el primero se llamaba Gershom, pues había dicho «He sido extranjero en una tierra extraña»; 4 y el otro se llamaba Eliezer, pues «el Dios de mi padre vino en mi ayuda y Él me salvó de la espada del Faraón». (Itró 18)
Moshé tenía dos hijos, el primero llamado Guershom y el segundo Eliezer.
Explica la Kabala: “Guershom” representa el alejamiento inicial que debe sentir la persona, sabiendo que Hashem es infinito y la persona llena de imperfecciones, “He sido extranjero en una tierra extraña”, debiendo sentirse “extranjero” y alejado de la verdad.
Para luego poder percibir con intensidad la "luz" de Hashem, “Eliezer”, “El Dios de mi padre vino en mi ayuda y Él me salvó de la espada del Faraón”. Dios me ayuda y lo siento próximo, y es El que “me salva de la espada del Faraón”. El “Faraón” representa las fuerzas del mal que quieren apartar a la persona de su proximidad con el Creador, pero “El nos salva”, porque estamos conectados con El.
Después del vació y el alejamiento, debemos llenar dicho vacío con la luz e la Torá, relacionados íntimamente con Hashem.
3 Y a sus dos hijos, de los cuales el primero se llamaba Gershom, pues había dicho «He sido extranjero en una tierra extraña»; 4 y el otro se llamaba Eliezer, pues «el Dios de mi padre vino en mi ayuda y Él me salvó de la espada del Faraón». (Itró 18)
Moshé tenía dos hijos, el primero llamado Guershom y el segundo Eliezer.
Explica la Kabala: “Guershom” representa el alejamiento inicial que debe sentir la persona, sabiendo que Hashem es infinito y la persona llena de imperfecciones, “He sido extranjero en una tierra extraña”, debiendo sentirse “extranjero” y alejado de la verdad.
Para luego poder percibir con intensidad la "luz" de Hashem, “Eliezer”, “El Dios de mi padre vino en mi ayuda y Él me salvó de la espada del Faraón”. Dios me ayuda y lo siento próximo, y es El que “me salva de la espada del Faraón”. El “Faraón” representa las fuerzas del mal que quieren apartar a la persona de su proximidad con el Creador, pero “El nos salva”, porque estamos conectados con El.
Después del vació y el alejamiento, debemos llenar dicho vacío con la luz e la Torá, relacionados íntimamente con Hashem.
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