18 Si dos hombres se pelean y uno golpea a su prójimo con una piedra o con el puño, y no muere pero cae en cama: 19 si se levanta y sale por sus propios medios, el que lo golpeó será absuelto. Únicamente por su tiempo perdido le pagará, y se encargará de su curación. (Nishpatim 21)El Talmud establece que son cinco cosas que el que daña debe pagar al damnificado en caso de que quede con vida: 1. El perjuicio: la perdida en si misma. 2. El dolor causado. 3. La curación. 4. El lucro secante. 5. Y la vergüenza causada.
Explica la Kabala que estas cinco cosas corresponden a un proceso místico, que nos ayudará a trascender:
El primer nivel y más básico es pagar por “el perjuicio”, es decir que en primer lugar debemos rectificar nuestra acción.
En segundo lugar debemos meditar en el “dolor causado”, haciendo referencia en tratar de rectificar nuestra emoción, siendo sensibles a nuestro dolor interior y al dolor de los demás.
El tercer paso es el de “la curación”: La enfermedad tiene como objetivo meditar y pensar sobre los objetivos de la vida. Como se ve en la práctica que mucha gente cambia y crece a partir de la enfermedad. Esta etapa tiene que ver con la refinación de los poderes intelectuales, tratando de analizar las cuestiones de la vida.
El cuarto paso es “El lucro sesante”: Algunas veces la vida nos paraliza antes ciertas circunstancias, debiendo saber desarrollar la fuerza de voluntad, la fuerza interior, para poder seguir adelante, afrontando la vida como viene.
Y el quinto paso es el de la trascendencia, el que debemos aspirar, “El de la vergüenza”: Es en momentos que nos avergüenzan en donde tenemos que preguntarnos una pregunta trascendente: ¿Por qué me molesta que me avergüencen? ¿Por qué tanto ego? Y la respuesta debe ser que nada ni nadie puede avergonzarme, por que yo soy dueño de mi vida y de mi alma, que lo trasciende todo, incluso a las vulgares burlas.
Estos son los poderes de nuestra alma, la acción, los sentimientos, los poderes intelectuales, la voluntad interior, hasta estar preparados para trascender.
La mayoría de los pueblos trabajan en su vida con acciones, sentimientos e intelecto, pero Am Israel sabe despertar su voluntad interior, para trascender.
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