Nuestro corazón debe estar orientado hacia “arriba”, anhelando constantemente surcar nuevos cielos, pero nuestra mirada debe estar en el objetivo, santificando nuestro alrededor, acá en la tierra.
20 Los querubines tendrán las alas extendidas hacia arriba, protegiendo la Cubierta con sus alas, con los rostros enfrentándose; hacia la Cubierta (Del Arca Sagrada) mirarán los rostros de los querubines. (Trumá 25)
Explica la Kabala: “Los Querubines”, nuestros niños, deben tener “Las alas extendidas hacia arriba”.
Esto quiere decir que debemos educarlos para que “extiendan sus alas”, siempre alcanzando nuevas alturas celestiales, siempre en busca de mayor espiritualidad.
“Con los rostros enfrentándose”, enseñándoles desde pequeños el amor fraterno entre hermanos, base de nuestro legado.
“Hacia la Cubierta mirarán los rostros de los querubines”. A pesar que deben mirarse recíprocamente, deben tener su rostro inclinado hacia abajo, en dirección a la Torá, nunca olvidándose de ella, sabiendo que el objetivo de toda la Torá es mirar hacia “Abajo”, con los pies en la tierra, santificando lo material.
20 Los querubines tendrán las alas extendidas hacia arriba, protegiendo la Cubierta con sus alas, con los rostros enfrentándose; hacia la Cubierta (Del Arca Sagrada) mirarán los rostros de los querubines. (Trumá 25)
Explica la Kabala: “Los Querubines”, nuestros niños, deben tener “Las alas extendidas hacia arriba”.
Esto quiere decir que debemos educarlos para que “extiendan sus alas”, siempre alcanzando nuevas alturas celestiales, siempre en busca de mayor espiritualidad.
“Con los rostros enfrentándose”, enseñándoles desde pequeños el amor fraterno entre hermanos, base de nuestro legado.
“Hacia la Cubierta mirarán los rostros de los querubines”. A pesar que deben mirarse recíprocamente, deben tener su rostro inclinado hacia abajo, en dirección a la Torá, nunca olvidándose de ella, sabiendo que el objetivo de toda la Torá es mirar hacia “Abajo”, con los pies en la tierra, santificando lo material.
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