Para que lo material se santifique debemos poner el corazón en lo que hacemos, sino seguirá siendo un objeto físico sin sentido y sin bendición.2 Habla a los Hijos de Israel y que tomen para Mí una ofrenda, de cada hombre cuyo “corazón” lo impulse a dar tomaréis Mi ofrenda.
Hashem ordena a Moshé a realizar un Santuario, y lo exhorta a pedir la participación del pueblo en esta sagrada obra. Pero le deja en claro que solo debe recibir la contribución, si la ofrenda es de “Corazón”.
Porque solo el Santuario tendrá bendición, cuando el pueblo da de buena gana, ya que el sentimiento se impregna en la acción, generando que la gloria del Todopoderoso repose en las obras de nuestras manos y nuestro buen sentir.
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