Todo creemos en Dios, pero debemos meditar en que medida la fe rige nuestra vida.
37 Si un hombre robare un buey o una oveja, y lo sacrificare o vendiere, pagará cinco vacunos en lugar del buey y cuatro ovejas en lugar de la oveja. (Mishpatim 21)
Explican nuestros Sabios que el robo mencionado en la Torá es lo que nosotros llamamos hurto, y es cuando el ladrón roba a escondidas, sin armas, tratando de evadir a la gente para no ser descubierto y en el caso de ser descubierto paga el doble de lo que robó, y si lo vendió o lo sacrificó al animal paga cuatro veces más si es una oveja y cinco veces más si es un toro.
Mientras que si el ladrón fue a robar armado y es descubierto, solo paga el capital de lo que robo.
¿Por qué el hurto es más grave que el ladrón a mano armada?
Contestan nuestros Sabios: El ladrón que hurta le tiene miedo a las personas, escondiendosé, pero no teme a Dios, que dijo no robar, mientras que el ladrón a mano armado no consideró a Dios menos que a las personas.
Nos dice el Talmud: “El ladrón antes de robar le pide a Dios de ser exitoso en su “emprendimiento””. En realidad es una contradicción, porque si estaría consustanciado con la Torá sabría que no se puede robar.
El ladrón a hurtadillas cree en Dios, pero no lo considera plenamente, por eso su castigo es mayor.
37 Si un hombre robare un buey o una oveja, y lo sacrificare o vendiere, pagará cinco vacunos en lugar del buey y cuatro ovejas en lugar de la oveja. (Mishpatim 21)
Explican nuestros Sabios que el robo mencionado en la Torá es lo que nosotros llamamos hurto, y es cuando el ladrón roba a escondidas, sin armas, tratando de evadir a la gente para no ser descubierto y en el caso de ser descubierto paga el doble de lo que robó, y si lo vendió o lo sacrificó al animal paga cuatro veces más si es una oveja y cinco veces más si es un toro.
Mientras que si el ladrón fue a robar armado y es descubierto, solo paga el capital de lo que robo.
¿Por qué el hurto es más grave que el ladrón a mano armada?
Contestan nuestros Sabios: El ladrón que hurta le tiene miedo a las personas, escondiendosé, pero no teme a Dios, que dijo no robar, mientras que el ladrón a mano armado no consideró a Dios menos que a las personas.
Nos dice el Talmud: “El ladrón antes de robar le pide a Dios de ser exitoso en su “emprendimiento””. En realidad es una contradicción, porque si estaría consustanciado con la Torá sabría que no se puede robar.
El ladrón a hurtadillas cree en Dios, pero no lo considera plenamente, por eso su castigo es mayor.
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