Incluso los justos tienen que volver a Dios, no por que hayan pecado, sino porque el hombre es finito y Dios es infinito y cada día se lo debe conocer un poco más.1 Harás un Altar sobre el que harás subir humo de incienso, de madera de acacia lo harás. (Tetzave 30)
Hay dos tipos de Altares. El Altar externo en donde se ofrecían los sacrificios animales y el Altar interno, en donde se ofrecía el incienso.
¿Por qué la Torá nos habla primero sobre el Altar externo y luego del Altar interno?
Nos dice la Kabala que el Altar externo, hace referencia al desafío de la persona en aras de ofrecer su propio “Animal”, las cuestiones físicas, al Creador.
Pero no solo la persona tiene que unir su alma animal con el Creador, sino que también debe ofrecer su alma divina, sabiendo que no hay límite al acercamiento a Dios.
El incienso era un conjunto de especies aromáticas. El aroma es algo que solo el alma tiene gratificación. Es decir que no solo hay que ofrecer el cuerpo, sino también el alma debe regresar al Creador.
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