Los judíos vivían relativamente bien bajo el dominio del Rey Ajashverosh, pero los malos decretos no llegaron en venir al asistir los judíos a la fiesta ofrecida por el Rey, tomando provecho de la comida prohibida, tratándose de asimilar al medio gentil.
Del mismo modo cuando el pueblo regreso a su Creador, la asistencia divina no llegó en venir.
Nuestro pueblo esta vinculado directamente con Hashem, más allá de todo parámetro natural, siendo nuestros actos y no la diplomacia, los que rigen nuestro destino.
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