2 Aarón les dijo: «Quitad los anillos de oro que hay en las orejas de vuestras mujeres, hijos e hijas, y traédmelos». 3 Todo el pueblo se quitó los anillos de oro que tenían en las orejas, y se los llevó a Aarón. 4 Él los tomó de sus manos y los unió en una tela, y formó un becerro fundido. Dijeron: «Éste es tu dios, Israel, que te hizo ascender de la tierra de Egipto». (Ki Tisá 32)
En hebreo La palabra “Becerro” se dice “Eguel” (Ain, Guimel, Lamed). A la vez esta palabra guarda relación con la palabra “Igul” que significa “Redondo”.
La idolatría comienza cuando la persona toma su vida como algo circular, dando vueltas sin sentido, pasando de estación en estación, sin trascender.
También, la palabra “Eguel”, se relaciona con la palabra “Agala”, que significa “Carreta”, y su relación evidente es que lo principal de una carreta son sus ruedas, que conducen a la persona a su destino.
Podemos usar “Esferas redondas” sin sentidos, o podemos por intermedio de un eje, formar un elemento que nos conduzca en la dirección correcta, camino a la trascendencia.
Del mismo modo, podemos usar el oro para nuestro propio fútil placer, o utilizar el oro para construir el Santuario. De nosotros depende.
En hebreo La palabra “Becerro” se dice “Eguel” (Ain, Guimel, Lamed). A la vez esta palabra guarda relación con la palabra “Igul” que significa “Redondo”.
La idolatría comienza cuando la persona toma su vida como algo circular, dando vueltas sin sentido, pasando de estación en estación, sin trascender.
También, la palabra “Eguel”, se relaciona con la palabra “Agala”, que significa “Carreta”, y su relación evidente es que lo principal de una carreta son sus ruedas, que conducen a la persona a su destino.
Podemos usar “Esferas redondas” sin sentidos, o podemos por intermedio de un eje, formar un elemento que nos conduzca en la dirección correcta, camino a la trascendencia.
Del mismo modo, podemos usar el oro para nuestro propio fútil placer, o utilizar el oro para construir el Santuario. De nosotros depende.
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