35 Se os ha mostrado para que sepáis que El Eterno, ¡Él es el Dios! ¡No hay ningún otro fuera de Él! (Vaetjanan 4)
En el Monte Sinai se nos “Mostró” manifiestamente la presencia divina. Dicha revelación perdura hasta el día de hoy en cada una de nuestras almas.
Pero el objetivo es que toda manifestación divina sea comprendida por nuestro intelecto al punto de llegar a “Saber” que no hay otra existencia fuera del Eterno.
Saber significa internalizar la manifestación divina al grado de que nuestras emociones sientan la verdad suprema que todo proviene de Dios.
Cuando las emociones comprenden esta verdad no habrá oscuridad ya que la persona empieza a tomar conciencia de que todo proviene del Creador siendo todo para bien, no existiendo ningún tipo de problema u obstáculo.
En el Monte Sinai se nos “Mostró” manifiestamente la presencia divina. Dicha revelación perdura hasta el día de hoy en cada una de nuestras almas.
Pero el objetivo es que toda manifestación divina sea comprendida por nuestro intelecto al punto de llegar a “Saber” que no hay otra existencia fuera del Eterno.
Saber significa internalizar la manifestación divina al grado de que nuestras emociones sientan la verdad suprema que todo proviene de Dios.
Cuando las emociones comprenden esta verdad no habrá oscuridad ya que la persona empieza a tomar conciencia de que todo proviene del Creador siendo todo para bien, no existiendo ningún tipo de problema u obstáculo.
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