14 Abraham se despertó temprano a la mañana, tomó pan y un odre de agua, y lo dio a Hagar. (Él) se lo colocó a ella sobre el hombro, junto con el muchacho, y la envió. Ella partió y vagó por el desierto de Beersheba. 15 Cuando se acabó el agua del odre, ella puso al muchacho debajo de uno de los árboles. (Vaierá 21)
Explican los Sabios: “Las aguas de Abraham no se acaban”. Lo que sucedió fue que “Ella partió” de la fe de Abraham, volviendo a sus antiguas costumbres idolátricas. Fue en ese momento “Que se acabó el agua”.
16 Fue y se sentó a cierta distancia, a varios tiros de arco de distancia, pues dijo: «No quiero ver la muerte del niño». Y se sentó a la distancia, alzó la voz y lloró. (Vaierá 21)
Su llanto fue un llanto de desesperanza, propio de una persona que se aleja de la creencia de Abraham.
17 Dios oyó la voz del joven, y un ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo y le dijo: «¿Qué pasa contigo, Hagar? No temas, pues Dios ha oído la voz del joven ahí donde él está. 18 Levántate, toma al joven y coloca tu mano sobre él, pues haré de él una gran nación». 19 Entonces Dios abrió sus ojos y ella vio una fuente de agua; fue y llenó el odre de agua y le dio de beber al joven. (Vaierá 21)
Su desesperanza la hacía incapaz de ver la fuente que estaba a su lado, la cual llenó y dio de beber al joven.
Explican los Sabios: “Las aguas de Abraham no se acaban”. Lo que sucedió fue que “Ella partió” de la fe de Abraham, volviendo a sus antiguas costumbres idolátricas. Fue en ese momento “Que se acabó el agua”.
16 Fue y se sentó a cierta distancia, a varios tiros de arco de distancia, pues dijo: «No quiero ver la muerte del niño». Y se sentó a la distancia, alzó la voz y lloró. (Vaierá 21)
Su llanto fue un llanto de desesperanza, propio de una persona que se aleja de la creencia de Abraham.
17 Dios oyó la voz del joven, y un ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo y le dijo: «¿Qué pasa contigo, Hagar? No temas, pues Dios ha oído la voz del joven ahí donde él está. 18 Levántate, toma al joven y coloca tu mano sobre él, pues haré de él una gran nación». 19 Entonces Dios abrió sus ojos y ella vio una fuente de agua; fue y llenó el odre de agua y le dio de beber al joven. (Vaierá 21)
Su desesperanza la hacía incapaz de ver la fuente que estaba a su lado, la cual llenó y dio de beber al joven.
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