2 El Eterno le dijo: ¿Qué es lo que tienes en la mano? Y él dijo: Una vara. 3 Él dijo: Arrójala a tierra, y él la arrojó a tierra y se transformó en una serpiente. Moshé huyó de ella. 4 El Eterno le dijo a Moshé: Extiende tu mano y toma su cola. Él extendió la mano y la agarró fuertemente, y se transformó en una vara en su palma. (Shemot 4)
Explican los Sabios: La persona nace en el nivel de “Vara de Moshé”, todo puro y sagrado. Pero en el devenir de la vida dicha “Vara” cae a la “tierra”, y a causa de los pecados se transforma en lo más impuro que hay, la “Serpiente”. Pero no debe desfallecer, ya que existe el retorno. La persona debe volver a “agarrar fuertemente” su mal, hasta transformarlo nuevamente en puro y sagrado, en la “Vara de Moshé”.
6 El Eterno también le dijo: Lleva tu mano a tu pecho, y él llevó su mano a su pecho; luego la quitó y he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. 7 Dijo Él: Vuelve a poner tu mano en tu pecho». Y él volvió a poner su mano en su pecho; y al sacarla de su pecho he aquí que era otra vez como su carne. (Shemot 4)
Luego la persona vuelve a tropezar y otra vez se transforma en impuro, en “Leproso”. Tampoco debe desesperar, ya que la fuerza del arrepentimiento es tan fuerte que puede erradicar todo tipo de afección, solo se debe volver a poner la “mano en el pecho” e ir por buen camino.
9 Y sucederá que si tampoco no creen estas dos señales y no escuchan tu voz, tomarás agua del río y la verterás sobre la tierra seca, y el agua que tomes del río se transformará en sangre cuando esté sobre la tierra seca (Shemot 4)
Pero si la persona no es capaz de interpretar todas las señales del Creador para con el, el “Agua” pura del alma, se transformará en “Sangre”, en muerte. Ya para esta etapa la sangre no volvió a transformarse en agua, ya que debido a la obstinación del hombre, se separó completamente de Dios, siendo en esta fase extremadamente difícil retornar.
Al principio tiene la ayuda divina para volver, pero luego debido a la dureza del corazón, la persona se desprende de Dios, no teniendo la asistencia divina para retornar como antes.
Explican los Sabios: La persona nace en el nivel de “Vara de Moshé”, todo puro y sagrado. Pero en el devenir de la vida dicha “Vara” cae a la “tierra”, y a causa de los pecados se transforma en lo más impuro que hay, la “Serpiente”. Pero no debe desfallecer, ya que existe el retorno. La persona debe volver a “agarrar fuertemente” su mal, hasta transformarlo nuevamente en puro y sagrado, en la “Vara de Moshé”.
6 El Eterno también le dijo: Lleva tu mano a tu pecho, y él llevó su mano a su pecho; luego la quitó y he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. 7 Dijo Él: Vuelve a poner tu mano en tu pecho». Y él volvió a poner su mano en su pecho; y al sacarla de su pecho he aquí que era otra vez como su carne. (Shemot 4)
Luego la persona vuelve a tropezar y otra vez se transforma en impuro, en “Leproso”. Tampoco debe desesperar, ya que la fuerza del arrepentimiento es tan fuerte que puede erradicar todo tipo de afección, solo se debe volver a poner la “mano en el pecho” e ir por buen camino.
9 Y sucederá que si tampoco no creen estas dos señales y no escuchan tu voz, tomarás agua del río y la verterás sobre la tierra seca, y el agua que tomes del río se transformará en sangre cuando esté sobre la tierra seca (Shemot 4)
Pero si la persona no es capaz de interpretar todas las señales del Creador para con el, el “Agua” pura del alma, se transformará en “Sangre”, en muerte. Ya para esta etapa la sangre no volvió a transformarse en agua, ya que debido a la obstinación del hombre, se separó completamente de Dios, siendo en esta fase extremadamente difícil retornar.
Al principio tiene la ayuda divina para volver, pero luego debido a la dureza del corazón, la persona se desprende de Dios, no teniendo la asistencia divina para retornar como antes.
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