23 Moshé y Aarón vinieron a la Tienda de la Reunión, y salieron y bendijeron al pueblo, ¡y la gloria de El Eterno apareció ante todo el pueblo! 24 Salió fuego de ante El Eterno y consumió sobre el Altar la ofrenda ígnea y las grasas; el pueblo vio y entonó una canción de alabanza y se postró con el rostro sobre la tierra. (Shmini 9)
Explican los Sabios que el “fuego proveniente de los alto” demostró como El Eterno estaba complacido con la obra de sus criaturas en la tierra.
Cuando Hashem creó el mundo, Su gloria llenaba toda la tierra, provocando esto una gran alegría. Los errores de comportamiento de las personas originaron que la gloria divina se aleje de este mundo, retornando nuevamente la presencia divina a la tierra al entregarse la Torá, y al erigir el Santuario en el desierto.
Es por eso que dice la Torá en referencia a la iniciación del Santuario que el pueblo “vio y entonó una canción…”, ya que la alegría había vuelto al mundo.
La tristeza es la falta del Eterno en el interior de la persona, siendo la función de la persona atraer la “gloria divina” sobre su persona, estando siempre en estado de alegría y regocijo.
Explican los Sabios que el “fuego proveniente de los alto” demostró como El Eterno estaba complacido con la obra de sus criaturas en la tierra.
Cuando Hashem creó el mundo, Su gloria llenaba toda la tierra, provocando esto una gran alegría. Los errores de comportamiento de las personas originaron que la gloria divina se aleje de este mundo, retornando nuevamente la presencia divina a la tierra al entregarse la Torá, y al erigir el Santuario en el desierto.
Es por eso que dice la Torá en referencia a la iniciación del Santuario que el pueblo “vio y entonó una canción…”, ya que la alegría había vuelto al mundo.
La tristeza es la falta del Eterno en el interior de la persona, siendo la función de la persona atraer la “gloria divina” sobre su persona, estando siempre en estado de alegría y regocijo.
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