16 De allí fueron hacia la fuente. Ese es el pozo que dijo El Eterno a Moshé: Reúne al pueblo y le daré agua. 17 Entonces cantó Israel está canción: ¡Surge pozo, cantad a El! (Jukat 21)
Es sabido que cuando El Eterno le dijo a Moshé que le hable a la piedra, Moshé le pegó.
En esta ocasión, momentos previos al ingreso del pueblo a la tierra de Israel luego de cuarenta años de transitar por el desierto, el pueblo “cantó” y el agua surgió, demostrando que para que la “piedra obedezca” se debe “cantar” y no pegar.
Moshé por pegarle a la piedra no pudo ingresar a la tierra de Israel, episodio que es narrado previamente al versículo en cuestión, en la misma sección de “Jukat”.
Moshé estaba acostumbrado a la “vara”. De esta manera sacó al pueblo de Egipto, realizando grandes juicios en contra del Faraón y su pueblo.
Pero para entrar en la tierra de Israel, la “vara”, el rigor, pasa a segundo plano, y en su lugar surge la “canción”, el amor. Este es el motivo que el nombre de Moshé no aparece en dicho cántico.
La Torá que se transmite con amor y con canción, perdura y puede pasar a la siguiente generación, pero la Torá que se transmite solo con rigor no perdura, “no entra a la tierra de Israel”.
Luego de cuarenta años andando el pueblo por el desierto, se acordaron de cantar, y la naturaleza respondió, demostrando que de esta manera “surge el agua”.
Es sabido que cuando El Eterno le dijo a Moshé que le hable a la piedra, Moshé le pegó.
En esta ocasión, momentos previos al ingreso del pueblo a la tierra de Israel luego de cuarenta años de transitar por el desierto, el pueblo “cantó” y el agua surgió, demostrando que para que la “piedra obedezca” se debe “cantar” y no pegar.
Moshé por pegarle a la piedra no pudo ingresar a la tierra de Israel, episodio que es narrado previamente al versículo en cuestión, en la misma sección de “Jukat”.
Moshé estaba acostumbrado a la “vara”. De esta manera sacó al pueblo de Egipto, realizando grandes juicios en contra del Faraón y su pueblo.
Pero para entrar en la tierra de Israel, la “vara”, el rigor, pasa a segundo plano, y en su lugar surge la “canción”, el amor. Este es el motivo que el nombre de Moshé no aparece en dicho cántico.
La Torá que se transmite con amor y con canción, perdura y puede pasar a la siguiente generación, pero la Torá que se transmite solo con rigor no perdura, “no entra a la tierra de Israel”.
Luego de cuarenta años andando el pueblo por el desierto, se acordaron de cantar, y la naturaleza respondió, demostrando que de esta manera “surge el agua”.
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