Nos cuenta la Torá sobre los dos famosos hermanos, Kain y Abel. Kain ofrendó a Hashem de sus productos agrícolas y luego Abel también lo hizo ofreciendo lo mejor de su ganado, recibiendo Hashem la ofrenda de Abel y no la de Kain.
Acto seguido la Torá nos cuenta que Kain se enojó mucho y se deprimió y es en este momento que aparece el Eterno con una pregunta gloriosa y monumental: “¿Por qué estas furioso? ¿Por qué estas deprimido?¿No es cierto que si haces el bien serás perdonado?” Todos conocemos como sigue la historia, que Kain mató a Abel.
El problema, explican los Sabios, no es tanto la mala acción, sino la depresión que viene luego de la misma, que puede ser la causante de las peores atrocidades como vemos en esta historia.
Así que, arriba el ánimo y si hay algo que arreglar se arregla y no proyectemos nuestras culpas a los demás.
Acto seguido la Torá nos cuenta que Kain se enojó mucho y se deprimió y es en este momento que aparece el Eterno con una pregunta gloriosa y monumental: “¿Por qué estas furioso? ¿Por qué estas deprimido?¿No es cierto que si haces el bien serás perdonado?” Todos conocemos como sigue la historia, que Kain mató a Abel.
El problema, explican los Sabios, no es tanto la mala acción, sino la depresión que viene luego de la misma, que puede ser la causante de las peores atrocidades como vemos en esta historia.
Así que, arriba el ánimo y si hay algo que arreglar se arregla y no proyectemos nuestras culpas a los demás.
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