En la Parashá de Haazinu la Torá se compara a la lluvia y al rocío: “Goteará como lluvia mi lección, fluirá como rocío mi enunciado. (32,2)La Torá se compara a la lluvia que viene del cielo, es purificadora al igual que el agua, y también así como el agua solo puede hacer crecer las cosas si hay una buena tierra fértil y una buena semilla, del mismo modo la Torá florecerá en aquella persona que tiene voluntad de cambiar sus rasgos de conducta y tiene cualidades nobles en su corazón.
Pero a la vez se compara al rocío, ya que la lluvia puede ser molesta para la persona, no así el rocío.
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