Es conocido el Midrash mencionado por nuestros Sabios en el cual nos explican que en el segundo día, cuando fueron separadas las aguas de arriba con las de abajo, fue el único día en el cual Hashem no menciono “que era bueno”, para enseñarnos que cuando hay separación nunca es bueno.Pero surge una pregunta: ¿Acaso en el tercer día, cuando fueron separadas las aguas de la tierra, no está escrito “que era bueno”? ¿Cuál es la diferencia entre lo sucedido el segundo día y el tercero día que la Torá califica como “bueno”?
La respuesta es que cuando se separaron las aguas, en el segundo día, lo hicieron algo del mismo género, en ese caso nunca es bueno, mientras que en el tercer día, cuando se separaron cosas de características diferentes, la separación es indispensable y vital, siendo “buena”.
Al concluir el Shabat, hacemos la “Habdala” y alabamos a Hashem que separó entre la luz y la oscuridad, entre Israel y los demás pueblos, entre la santidad y lo profano, entre el Shabat y los días hábiles, ya que en estos casos tomar conciencia de la diferencia es indispensable pero ¿entre hermanos?
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