En Shemini Atzeret, últimos días de Sucot, mencionamos la lluvia, ya que empieza a partir de ahora la época que los campos la necesitan, en la tierra de Israel.A decir verdad, a pesar que el Talmud estipula que en Sucot se juzga cuanta lluvia va a caer, no pedimos por ella sino que solo albamos a Hashem que tiene la llave de la lluvia, mientras que el verdadero pedido es el día 7 de Jeshvan, el próximo mes.
El motivo que solo alabamos a Hashem por la lluvia y no la solicitamos sino unos días después, es por cuanto que si se pide por lluvia, los Iehudim que subían a Jerusalem en la fiesta en la época del Gran Templo, cumpliendo un precepto estipulado en la Torá, al volver a sus hogares se mojarían, si Hashem nos concede el pedido.
Una vez más aprendemos sobre la responsabilidad colectiva que tenemos uno por los otros, al punto de esperar que llegue la última persona a su hogar, el 7 de Jeshvan, para que recién empiece a caer la lluvia.
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