Un cierto Sucot decidieron los jasidim poner fin a sus angustias queriéndose liberar de todos los pogroms y otros males, es por eso que se dirigieron a su Rebe para que les diga que es lo que específicamente deberían hacer en el orden espiritual.El Rebe les dijo que deben poner dedicación especial y concentración en las palabras del Halel, salmos de alabanza, “Ana Hashem”.
Los jasidim dijeron el Halel y gritaron: “Ana Hashem oshia na” “Por favor Hashem sálvanos”, y los tzures seguían como siempre.
Le preguntaron al Rebe, después de Sucot, el porque de sus padecimientos, si habían puesto suma dedicación en el consejo del Rebe.
El Rebe les preguntó: ¿Qué “Ana Hashem” ustedes recitaron? Los jasidim contestaron lo que habían dicho y el Rebe les dijo: “No a ese “Ana Hashem” me refería, sino al primero que dice: “Ana Hashem ki ani abdeja” “Te agradezco por ser Tu servidor”. Si ustedes se deciden a ser fieles y leales servidores de Hashem, el mandará éxito a todos sus emprendimientos”.
No es solo cuestión de pedir éxito y salvación, sino anteriormente debemos comprometernos a hacer bien nuestra tarea para nuestro Creador, y el éxito vendrá.
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