Noaj al bajar del arca, se emborrachó, se durmió y el hijo llamado Jam lo capó, porque la codicia fue más fuerte que el, y llegó a la conclusión de que el mundo es demasiado chico para tres familias y no conciliaba con la idea de que el padre pudiera tener más hijos.
El padre al despertar y enterarse de la cuestión, lo maldijo que siempre sea esclavo de sus hermanos y que nunca pueda levantar cabeza.
Noaj tenia tres hijos: Shem, Jam y Iafet. Shem, explica la Kabala es la parte espiritual, de Shem venimos nosotros los judíos que nos llamamos “Semitas”. De Iafet proviene toda la parte occidental y en la Kabala esta explicada que guarda relación con la parte material, ya que Iafet, significa en hebreo “lindo” y Jam significa caliente. En la kabala esta explicado que Jam guarda relación con las pasiones en exceso que van más allá de lo material para convertirse en mundano, grosero y promiscuo.
Jam no se pudo controlar y fue maldecido con la esclavitud. Lo material es necesario y va de la mano con lo espiritual, pero el problema es el desenfreno, que convirtió a Jam de un rey lleno de bienes, a un pobre y triste esclavo de sus más bajos instintos. La pasión y la codicia lo condenaron.
El padre al despertar y enterarse de la cuestión, lo maldijo que siempre sea esclavo de sus hermanos y que nunca pueda levantar cabeza.
Noaj tenia tres hijos: Shem, Jam y Iafet. Shem, explica la Kabala es la parte espiritual, de Shem venimos nosotros los judíos que nos llamamos “Semitas”. De Iafet proviene toda la parte occidental y en la Kabala esta explicada que guarda relación con la parte material, ya que Iafet, significa en hebreo “lindo” y Jam significa caliente. En la kabala esta explicado que Jam guarda relación con las pasiones en exceso que van más allá de lo material para convertirse en mundano, grosero y promiscuo.
Jam no se pudo controlar y fue maldecido con la esclavitud. Lo material es necesario y va de la mano con lo espiritual, pero el problema es el desenfreno, que convirtió a Jam de un rey lleno de bienes, a un pobre y triste esclavo de sus más bajos instintos. La pasión y la codicia lo condenaron.
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