“Lo instituyó como precepto para Iosef cuando salió de la tierra de Egipto; idioma que no conocía oí” (Salmos 81)Nos cuentan nuestros Sabios que el ángel Gabriel le enseño a Iosef “los setenta idiomas” de los setenta pueblos para poder ser virrey de Egipto cuando el Faraón lo eligió, ya que esto era algo indispensable.
Iosef sabía solo el “idioma hebreo”, el idioma de la Torá, el idioma de Hashem, pero estaba lejos de saber y conocer otros idiomas, ya que esos idiomas estaban relacionados con la impureza de cada uno de los pueblos del mundo. Fue por eso que el ángel Gabriel se los enseño para ser regente en Egipto.
Del mismo modo, nos dicen nuestros Sabios que por tres virtudes el pueblo de Israel salió de Egipto: “Porque no cambiaron ni sus nombres hebreos, ni su idioma hebreo, ni sus vestimentas hebreas”, ya que estas cosas por si misma son redención y libertad, por encima de la impureza de Mitzraim (Egipto).
Nos dicen nuestros Sabios que el Faraón no sabía hebreo, porque el estaba por debajo de la llave del conocimiento, ya que este idioma nos abre las puertas al conocimiento superior y místico para poder entender mejor la divinidad.
Es por eso que Moshé fue acompañado con Aarón para hablar con el Faraón, porque a pesar que Aarón traducía las palabras de Moshé para el Faraón, Moshé utilizó el sagrado idioma hebreo para derrocar y hacer caer la obstinación del impuro Faraón.
Por eso que para estar por encima y por arriba de la diáspora que nos propone el Faraón con su promiscuidad y pasiones mal encaminadas, debemos reforzarnos en el estudio de la Torá y mantener nuestro alto grado de contacto con Hashem, cosa que el Faraón carecía.
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