12 Yo pasaré por toda la tierra de Egipto esa noche y golpearé a cada primogénito de la tierra de Egipto, desde el hombre hasta el animal; y contra todos los dioses de Egipto impondré juicios: Yo soy El Eterno. 13 La sangre sobre “las casas en las que estéis” será vuestra señal; cuando vea la sangre os saltearé; no habrá plaga de destrucción sobre vosotros cuando golpee a la tierra de Egipto. (Bo 12)
Nos dicen nuestros Sabios que la primera ofrenda de Pesaj en Egipto tenía que ser sacrificada y consumida en “la casa de la gente de nuestro pueblo”, mientras que más adelante, en el futuro, una vez construido el Beit Hamikdash, la ofrenda de Pesaj era ofrendada en el Templo de Jerusalém.
Explican nuestros Sabios: A pesar que dicha ofrenda era ofrendada en el Sagrado Templo de Jerusalém, de todos modos, esencialmente, su sacrificio era en la casa particular de las personas, para enseñarnos que debemos hacer de nuestro hogar un “Santuario”, en donde Hashem se encuentre a gusto.´
El Bet Hamikdash en Jerusalén tenía la función de inspirar a la gente, pero en esencia, la verdadera consagración y veneración al Creador es en cada uno de nuestros hogares, en lo cotidiano.

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