Iacov se predispone a bendecir a sus nietos. De manera natural Iosef dispuso a sus hijo primogénito, Menashe, a la derecha de Iacov y a la izquierda de el, a Efraim el más pequeño, pero en forma inesperada, Iacov cruza sus manos, poniendo la derecha en la cabeza del menor y su izquierda sobre Menashe, el menor.
Esta explicado em la Kabala que Menashe representa el olvido del mal. Al nacer la Torá dice: 1 Iosef llamó al primogénito Menashe, pues «Dios me hizo “olvidar” todas mis penurias. Mientras que Efraím representa el hacer el bien. Cuando el nació, la Torá dice: 52 Y el nombre del segundo hijo era Efraim, pues «Dios me hizo “fructífero” en la tierra de mi aflicción».
Hay dos maneras de servir a Hashem: La más básica es primero apartarse del mal y luego hacer el bien, así esta expresado en los Salmos: “Apártate del mal y haz el bien”. Por eso Iosef puso prioridad a su hijo mayor, a Menashe, ya que al principio hay que “olvidar” el mal, y luego lo colocó a Efraim, siendo “fructiferos”, realizando el bien.
Pero Iacov, padre del pueblo, “vió”, que sus hijos estarían en exilio, y en el exilio el énfasis esta en “hacer el bien” y la luz del bien disipará la oscuridad, apartando automáticamente el mal, hasta olvidarlo.
En definitiva, en épocas normales primero hay que apartarse del mal para luego hacer el bien, mientras que en épocas donde irrumpe la oscuridad, solo se disipará con mucho bien, hasta hacerla desaparecer.
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