28 Iaacov vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; y los días de Iaacov, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años. (Vaiejí 47)Dicen nuestros Sabios que los últimos años de Iacov fueron los más bonitos y los más lindo, realmente “Vivió”.
En contraposición a la mayoría de la gente, que sigue un camino materialista, que al principio pasan lindos y bellos momentos, y al final de sus días viven años de decepción, viendo a sus hijos ir por el camino que ellos mismos trazaron, de materialismo y desencuentro.
Pero Iacov luchó toda su vida por implantar en sus hijos el camino espiritual, lleno de desafíos, y al final vió sus frutos, después de tanto esfuerzo.
Específicamente Iacov vivió hermosos años en Egipto, al ver a todos sus hijos reunidos, no solamente a nivel físico sino también a nivel espiritual.
Antes de morir Iacov, preguntó a sus hijos: ¿Siguen ustedes mi camino? Y todos al unísono dijeron: “Escuchá Israel (Iacov): Hashem nuestro Di-s, Hashem es Uno” (La famosa plegaria del “Shema”). Fue en ese momento que Iacov expresó un agradecimiento al Creador, pudiendo partir de este mundo con la tranquilidad de ver a sus hijos yendo por buen camino, su camino.
Por eso cada vez que recitamos esta plegaria del “Shema Israel”, debemos pensar: “Iacov, querido padre, no te vamos a defraudar, Tu Di-s, es nuestro Dios”, y eso le da “vida” en el cielo a Iacov.
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