8 Israel vio a los hijos de Iosef y dijo: «¿Quiénes son éstos?». 9 Y Iosef le dijo a su padre: «Son mis hijos que Dios me dio aquí». Dijo: «Por favor, tráemelos y los bendeciré». (Vaiejí 48)
Nos comentan nuestros Sabios que indudablemente Iacov sabía quienes eran sus nietos, pero antes de bendecirlos quería asegurarse de que habían nacido completamente en regla.
Es por eso que Iosef le muestra a su padre la “Ketuva”, contrato matrimonial judío, y de esta manera tranquilizarlo de que esta todo en regla, por eso dice el versículo: «Son mis hijos que Dios me dio aquí». “Aquí” en el exilio, lejos de mi familia. “Aquí” no me olvide de lo que soy.
Un Iehudí, incluso que esta en el exilio, no debe olvidarse de su obligación como judío, y tener todos los papeles en regla, para no pasar vergüenza, ante Iacov.
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