8 El Eterno les dijo a Moshé y Aarón, diciendo: 9 Cuando el Faraón os hable, diciendo: Armaos de una maravilla, le dirás a Aarón: Toma tu vara y arrójala ante el Faraón ¡y se transformará en serpiente!». (Vaerá 7)
Al Faraón, el mal, solo le llama la atención las cosas maravillosas y sobrenaturales, mientras que nuestros Sabios nos enseñaron que el pueblo judío no le creyó a Moshé por los milagros realizados, sino por su verdad trascendente.
Esta es la diferencia entre una persona autentica y una superflua: El superfluo, cansado de la vida, siempre quiere encontrar cosas que lo deslumbren y que lo sorprendan, pero una persona más profunda sabe que no hay nada más maravilloso que ver la mano de Dios en las cosas cotidianas, encontrándole sentido a cada momento, lugar y tiempo, no evadiéndose de la realidad, porque en lo cotidiano, en la realidad de todos los días, puede encontrar a Dios, siendo esto lo más maravilloso y asombroso.
Al Faraón, el mal, solo le llama la atención las cosas maravillosas y sobrenaturales, mientras que nuestros Sabios nos enseñaron que el pueblo judío no le creyó a Moshé por los milagros realizados, sino por su verdad trascendente.
Esta es la diferencia entre una persona autentica y una superflua: El superfluo, cansado de la vida, siempre quiere encontrar cosas que lo deslumbren y que lo sorprendan, pero una persona más profunda sabe que no hay nada más maravilloso que ver la mano de Dios en las cosas cotidianas, encontrándole sentido a cada momento, lugar y tiempo, no evadiéndose de la realidad, porque en lo cotidiano, en la realidad de todos los días, puede encontrar a Dios, siendo esto lo más maravilloso y asombroso.
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