1 Luego, Moshé y Aarón fueron y le dijeron al Faraón: «Así dijo El Eterno, el Dios de Israel: Envía a Mi pueblo, para que puedan celebrar para Mí en el desierto». 2 El Faraón dijo: «¿Quién es El Eterno para que yo escuche Su voz y envíe a Israel? ¡Yo no conozco a El Eterno, ni tampoco enviaré a Israel!». (Shemot 5)
Nos cuentan nuestros Sabios: Cuando Moshé y Aharón fueron a hablar con el Faraón sobre la idea que tiene Hashem de liberar a su pueblo, el Faraón les dijo que nunca había escuchado del Eterno, y fue a fijarse en sus libros de deidades, para ver si se encontraba alguna deidad llamada “El Eterno”.
Dicen los Grandes del Jasidismo: El problema del “Faraón” es que solo trata de encontrar a Hashem en los libros, mientras que en la realidad vive una vida desconectada de la divinidad.
Hay personas que solo buscan a Hashem en los libros, pero no son capaces de llevar lo aprendido en los libros a la vida cotidiana, llevando una vida más ética, honrada y con sentido.
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