23 Durante aquellos largos días, sucedió que el rey de Egipto murió, y los Hijos de Israel gemían a causa del trabajo y lloraban. Su clamor a causa del trabajo se elevó hasta Dios. 24 Dios oyó sus gemidos y Dios recordó Su pacto con Abraham, con Itzjak y con Iaacov. 25 Dios vio a los Hijos de Israel; y Dios supo.
Luego que el pueblo judío clamó, gimió y lloró implorando por Su ayuda, comienza el proceso de la liberación de Egipto, narrándonos acto seguido, el llamado de Hashem a Moshé para sacarlo de la opresión a la amplitud.
Así esta escrito en los Salmos: “Desde la aflicción de llamé Hashem, contéstame desde Tu amplitud”.
Justamente, cuando la persona en su opresión sabe que el único que tiene el poder de salvarlo es Hashem, entonces, Hashem escucha a sus hijos y los libera totalmente.
Tenemos que reconocer a nuestro Hacedor y artífice de nuestra bendición, cumpliendo nuestro objetivo, y no esperar que externamente nos hagan recordar de Su presencia.
Luego que el pueblo judío clamó, gimió y lloró implorando por Su ayuda, comienza el proceso de la liberación de Egipto, narrándonos acto seguido, el llamado de Hashem a Moshé para sacarlo de la opresión a la amplitud.
Así esta escrito en los Salmos: “Desde la aflicción de llamé Hashem, contéstame desde Tu amplitud”.
Justamente, cuando la persona en su opresión sabe que el único que tiene el poder de salvarlo es Hashem, entonces, Hashem escucha a sus hijos y los libera totalmente.
Tenemos que reconocer a nuestro Hacedor y artífice de nuestra bendición, cumpliendo nuestro objetivo, y no esperar que externamente nos hagan recordar de Su presencia.
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