20 Si bien vosotros quisisteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien: para que es claro como este día todo un vasto pueblo pueda sobrevivir. (Vaiejí 50)Luego de la muerte de Iacov, los hermanos de Iosef pensaron que Iosef se vengaría por haberlo arrojado al pozo y venderlo como esclavo, y el motivo que todavía no lo hizo fue por respeto a su padre, pero ahora después de su deceso nada impediría su venganza.
Pero Iosef les dijo a sus hermanos que no solamente que no le hicieron mal, sino por el contrario, los hechos demuestran que todo es para bien, al punto de tener el mérito de poder mantenerlos.
Esta sensación es la que se pretende de nosotros. Tenemos que estar convencidos que nadie nos puede hacer mal, y que a lo sumo las personas son instrumentos para que Hashem ejecute su voluntad.
Por supuesto que debemos siempre implorar a Hashem de ser instrumentos positivos y no negativos y de destrucción, pero en definitiva no debería existir el rencor y el sentido de venganza, porque en realidad nadie nos puede hacer daño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario