19 Mas Iosef les dijo: No temáis, pues ¿acaso estoy en lugar de Dios? 20 Si bien vosotros quisisteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien: para que es claro como este día todo un vasto pueblo pueda sobrevivir. (Vaiejí 50)Iosef les dice a sus hermanos que no teman y que el no solo no les va a hacer mal sino por el contrario los va a sustentar, “Pues ¿acaso estoy en lugar de Dios?”
Cuando su madre, Rajel, sufría por no quedar embarazada, Iakov, su padre al ver llorar a su mujer se enojó y dijo: 2 Y se despertó la ira de Iaacov contra Rajel, y dijo: «¿”Acaso yo estoy en lugar de Dios”, Quien te ha negado el fruto del vientre?».
Iacov también utilizó esta pregunta retórica, “¿Acaso yo estoy en lugar de Dios?”, incentivando a que Rajel rezará, pero el fue reprochado por Hashem, porque a pesar que sus intenciones fueron nobles, no hizo nada por remediar la situación, como por ejemplo decirle: “Vamos a rezar juntos”.
Pero Iosef no solamente hizo esta pregunta, sino que sustento a sus hermanos, respondiendo a la pregunta con hechos concretos.
Iosef, hijo de Iacov, cerró el circulo que había comenzado su padre, redimiéndolo, para que entendamos que más que criticar hay que actuar.
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