A pesar que la Torá es nuestro más preciado tesoro, los bienes materiales ayudan a la persona a estar despreocupada, siendo más receptiva al mensaje de Dios.2 Te ruego hables a los oídos del pueblo: que cada hombre le pida a su prójimo y cada mujer a su prójima, vasijas de plata y vasijas de oro». (Bo 11, 2)
El pueblo de Israel sale de la esclavitud hacia la libertad, en busca de la Torá que iba a ser entregada en el Sinai. Pero Dios sabía que las palabras de la Torá iban a ser mejor recibidas si les otorgaba bienes materiales para estar despreocupados para poder captar el nuevo mensaje que les iba a enseñar.
Una vez que el pueblo madurará podría entender que debe seguir la Torá en cualquier circunstancia y bajo todo desafio, pero el insipiente pueblo necesitaba de los accesorios materiales para que de esta manera estuviesen contentos y reciban la Torá con amplitud de corazón.
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