Hay gente que vive para comer, mientras que la gente sana, come para vivir, para alabar y servir al Creador.43 El Eterno les dijo a Moshé y a Aarón: «Éste es el decreto (de la ofrenda) de Pesaj: ninguna persona “foránea” puede comer de ella. (Bo 12)
La ofrenda de Pesaj tenía que ser consumida, y por medio de esa comida alabar al Todopoderoso, por Sus milagros y maravillas. Por eso un “Foráneo”, no la podía consumir.
Un foráneo, es un extraño, es una persona que desconoce el propósito y el objetivo de las cosas. Por eso no podía comer del sacrificio pascual, ya que mientras que a las grandes personas, la carne de la ofrendas los elevaba, a el, que desconoce la finalidad espiritual de la comida, lo degradaba, siendo una deshonra para Dios que esta persona lo consumiera.
Incluso cuando comemos tenemos que saber para que comemos.
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