Los preceptos tienen la fuerza de derribar al “Faraón”.1 El Eterno le dijo a Moshé: Ve al Faraón, pues he hecho que su corazón y el de sus siervos se obstinen, para que pueda poner “estas señales Mías” en su medio (Bo 10)
Por medio de “Sus señales”, Hashem derribó la obstinación del Faraón, rescatando a su preciado pueblo de la hostilidad egipcia.
Explican los Sabios que hay dos preceptos que fueron llamados por la Torá con el nombre de “Señales”. El primero es el Tefilin, que ponemos días de semana, como esta escrito: “Lo atarás como “señal” sobre tu mano”. Y la segunda señal es el Shabat, como esta escrito: “Porque es una “señal” perpetua entre Mi y los hijos de Israel”.
Es decir que el cumplimiento del Shabat, y la colocación de los Tefilin tienen la fuerza y el poder de derribar la obstinación y la maldad, ya que es un pacto entre el Eterno y su pueblo, y mientras que los judíos nos aferremos a los mandatos divinos nada malo nos sucederá.
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