Nunca te olvides de lo que sos. Un hijo de Abraham, Itzjak y Iacov, Sara, Rivka, Rajel y Lea.3 Y a sus dos hijos, de los cuales el primero se llamaba Gershom, pues había dicho «He sido extranjero en una tierra extraña»; 4 y el otro se llamaba Eliezer, pues «el Dios de mi padre vino en mi ayuda y Él me salvó de la espada del Faraón». (Itró 18)
Explican nuestros Sabios: Al primer hijo, Moshé, lo llamó Guershom, pues se consideraba “Extraño en una tierra extraña”. Significa que Moshé tuvo que escaparse de Egipto, de por si una tierra extraña, para establecerse en otra tierra extraña, Midián, en la cual conformó a su familia.
Moshé siempre se consideró un forastero, en tierra que no era de su pertenencia, y por eso Hashem lo salvó, manifestando su sentir en su segundo hijo, Eliezer, como el mismo Moshé expresó: “El Dios de mi padre vino en mi ayuda y Él me salvó de la espada del Faraón”.
Cuando uno se considera foráneo en la diáspora, sabiendo que su único lugar de pertenencia es en Israel, sin lugar a dudas, Dios lo asistirá, y lo salvará de la garra del “Faraón”, del instinto del mal, que tratará de asimilarlo, para que muera tristemente en el exilio.
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