12 y él permaneció con las manos (elevadas) en plegaria hasta la puesta del sol. (Beshalaj 17)El pueblo acaba de salir de Egipto. En Egipto no hay lugar a milagros, por que no hay lugar a la fe.
Egipto comienza cuando no hay fe. Nos cuentan nuestros Sabios que la diáspora se originó a causa de la pregunta que nuestro padre Abraham le formuló al Creador, muchos años antes que sus hijos desciendan al exilio egipcio: “8 Él dijo: «Señor mío, El Eterno: ¿Cómo sabré que he de heredarla?»”(Lej Lejá 15). Es decir que su pregunta, originó el “Egipto”, contrario a la fe.
Moshé nos enseño a elevar nuestras manos al cielo, debiendo tener la convicción y plena seguridad que Hashem tiene la posibilidad de realizar milagros, más allá de lo natural. Moshé nos liberó de “Egipto”.
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