El verdadero milagro es cuando podemos cambiar, siendo cada vez mejores personas.1 Itró, sacerdote de Midián, suegro de Moshé, oyó todo lo que Dios hizo con Moshé y con Israel (Itró 18)
¿Qué escuchó Itró, que lo convenció a acercarse a Moshé?
Dicen nuestros Sabios: “Escuchó la milagrosa apertura del Mar Rojo para el pueblo judío y la lucha contra Amalek que le sucedió a la apertura del Mar”.
Dice la Kabala: “La apertura del Mar”, representa los milagros que rompen los parámetros naturales. “La guerra contra Amalek” representa la lucha interna que debemos librar cada día, cuando debilitamos nuestra espiritualidad, ya que Amalek apareció cuando el pueblo dudó de la asistencia de Hashem en el desierto.
Itró, persona profunda, hizo caso omiso a los milagros sobrenaturales, y solo resolvió integrarse al judaísmo luego de apreciar que el judaísmo es un sistema que no solo de basa en santos milagros, sino que tiene la propiedad de refinar internamente a la persona, luchando contra el mal que se encuentra dentro de uno.
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