Los judíos van al shil en momentos de dolor, también deben ir en momentos buenos.4 El Eterno le dijo a Moshé: He aquí que haré llover pan para vosotros desde el cielo; que el pueblo salga y recoja la porción de cada día ese día, para que los pueda poner a “prueba”, a ver si siguen Mis enseñanzas o no. (Beshalaj 16)
Hashem nos proporcionó en el desierto de un alimento celestial, la maná, que descendía desde el cielo todos los días excepto Shabat. En la Torá dice que todo esto era una “prueba”. ¿Cuál era la prueba?
En Egipto, inevitablemente se acordaron de Dios, ya que los sufrimientos eran insoportables, hasta que al fin fueron escuchados y salvados.
Pero ahora, que descendía el pan del cielo, la pregunta en ese momento era: ¿Qué haremos ahora con el tiempo libre, cuando el alimento nos cae del cielo? ¿Nos acordaremos de nuestro Creador, al igual que los hicimos en momentos de angustia?
Realmente la maná era una prueba, era “la prueba de la riqueza”. Hashem quiso probarnos si seguiremos en su enseñanza o no, en momentos de libertad.
Hoy en día en donde gozamos de una relativa libertad, deberíamos preguntarnos: ¿Estudio Torá a conciencia? ¿Voy a la sinagoga cotidianamente?
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