En una oportunidad un joven visitó a su Rebe para que lo bendiga con sustento, ya que carecía del mismo. El Rebe le dijo: “No me pides que interceda por vos, ponte a estudiar Torá y el sustento vendrá”.33 Moshé le dijo a Aarón: Toma una vasija y coloca en ella un omer entero de maná; colócala “ante El Eterno” como depósito para vuestras generaciones». (Beshalaj 16)
La maná, el alimento que consumieron nuestros antepasados en el desierto durante toda su travesía, es la prueba más evidente que Dios tiene la capacidad de alimentarnos en cualquier momento y circunstancia.
Moshé ordena poner un puñado de maná en una vasija, como testimonio para las futuras generaciones, que Hashem alimentó a todo el pueblo durante cuarenta años.
Dicha vasija debía estar “Ante el Eterno”, en lo más sagrado del santuario. En ese lugar solo se encontraba la Torá. Esto nos enseña que nuestra Parnasá (sustento) dependerá del grado al apego a la Torá que tengamos, estudiándola y cumpliéndola.
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