Golpearás la roca y el agua emanará de ella y el pueblo beberá. Así lo hizo Moshé a la vista de los ancianos de Israel. (Beshalaj 17)
11 Entonces Moshé alzó su brazo y golpeó la roca con su vara, dos veces; surgió agua en abundancia y bebieron la asamblea y sus animales. 12 El Eterno les dijo a Moshé y a Aarón: «Porque no creísteis en Mí para santificarme a los ojos de los Hijos de Israel, por eso no traeréis a esta congregación a la Tierra que le he dado». (Jukat 20)
En dos oportunidades Moshé le proporciono agua al pueblo. La primera vez al principio de su travesía por el desierto y la segunda prácticamente al final de los cuarenta años, al culmino de su recorrido por el desierto.
En la primera oportunidad las aguas brotaron en forma apaciguada y el pueblo pudo saciar su sed en forma tranquila. La segunda vez, el agua salió en “abundancia”, a borbotones, ocasionando sucesos no gratos, al punto de que Moshé no pudo ingresar a la tierra de Israel.
En la primera oportunidad Moshé cumplió cabalmente con la orden divina de pegarle a la piedra, mientras que en la segunda oportunidad no obedeció a lo comandado por Hashem.
En conclusión la observancia y el cuidado de los preceptos, nos harán tomar “aguas tranquilas”, viviendo una vida placentera, plena y apaciguada.
11 Entonces Moshé alzó su brazo y golpeó la roca con su vara, dos veces; surgió agua en abundancia y bebieron la asamblea y sus animales. 12 El Eterno les dijo a Moshé y a Aarón: «Porque no creísteis en Mí para santificarme a los ojos de los Hijos de Israel, por eso no traeréis a esta congregación a la Tierra que le he dado». (Jukat 20)
En dos oportunidades Moshé le proporciono agua al pueblo. La primera vez al principio de su travesía por el desierto y la segunda prácticamente al final de los cuarenta años, al culmino de su recorrido por el desierto.
En la primera oportunidad las aguas brotaron en forma apaciguada y el pueblo pudo saciar su sed en forma tranquila. La segunda vez, el agua salió en “abundancia”, a borbotones, ocasionando sucesos no gratos, al punto de que Moshé no pudo ingresar a la tierra de Israel.
En la primera oportunidad Moshé cumplió cabalmente con la orden divina de pegarle a la piedra, mientras que en la segunda oportunidad no obedeció a lo comandado por Hashem.
En conclusión la observancia y el cuidado de los preceptos, nos harán tomar “aguas tranquilas”, viviendo una vida placentera, plena y apaciguada.
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