Hay momentos en la vida que Dios se nos manifiesta, en los cuales estamos más sensibles, y a veces no los aprovechamos como corresponde, prefiriendo seguir en la vulgaridad.9 Moshé, Aarón, Nadab y Abihu, y setenta ancianos de Israel ascendieron. 10 Tuvieron una visión del Dios de Israel, y bajo Sus pies había como un embaldosado de zafiro, y era como la esencia del cielo en pureza. 11 Contra los grandes de los Hijos de Israel Él no extendió Su mano: ellos contemplaron a Dios, comieron y bebieron. (Mishpatim 24)
Miren que diferencia: Tanto Moshé como los ancianos ascendieron a la montaña en el momento de la entrega de la Torá, “Contemplando, todos, la gloria de Dios”, Moshé siguió ascendiendo y ascendiendo, y los Sabios se pusieron “a comer y a beber”, mezclando ese momento tan sublime con cosas tan terrenales.
Moshé estuvo “cuarenta días y cuarenta noches”, sin comer ni beber, extrayendo fuerzas de su vinculación con El Eterno, y los “Grandes Sabios”, en vez de seguir ascendiendo con Moshé, prefirieron quedarse en la “tierra”, comiendo y bebiendo.
Nos dicen nuestros Sabios que dichos “Grandes Sabios” fueron castigados más adelante con la muerte, por esta actitud, de no haber aprovechado tamaña manifestación del Creador hacia con ellos, prefiriendo seguir atados a la tierra comiendo y bebiendo.
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