3 El Faraón dirá acerca de los Hijos de Israel: Están perplejos en la tierra, el desierto los ha encerrado. 4 Endureceré el corazón del Faraón y él os perseguirá, y Yo Me glorificaré a través del Faraón y de todo su ejército, y Egipto sabrá que Yo soy El Eterno». (Beshalaj 14)Una vez que el pueblo de Israel sale de Egipto, vuelve hacia Egipto, y es en ese momento que el Faraón se arrepiente de haber dejado salir al pueblo de su tierra, y los persigue pensando que “Están perplejos en la tierra”.
Salir de Egipto no es fácil. Incluso que uno en cierta medida pudo haberse liberado de su Egipto interno, sintiéndose pleno e integro, muchas veces pasa que hay complicaciones para mantenerse en el nivel alcanzado.
Es en ese momento que la persona decide “volver a Egipto”, despertando a su instinto del mal, al Faraón, que con sus argumentos le hace notar a la persona que la salida de Egipto no es para el, aprovechando nuestra “perplejidad”.
Todo este descenso, posterior al ascenso, es para que la persona se fortifique y tome bríos para poder obtener niveles muchos más elevados, como termina diciendo el versículo: “Y Egipto sabrá que Yo soy el Eterno”.
No hay una única salida de Egipto, sino que constantemente la persona debe superarse, tomando fuerzas, ascendiendo cada vez más.
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