36 Harás una lámina de oro puro y sobre él grabarás, como en un anillo de sello «Santo a El Eterno». 37 Lo colocarás en un cordón de lana turquesa y estará sobre “el Turbante”, frente a la parte frontal del Turbante estará. (Tetzave 28)Explican nuestros Sabios que “El turbante” expiaba sobre el pecado de la arrogancia.
La altanería “se le sube a la cabeza a la persona”, reflejando su complejo de inferioridad, denigrando a todas las personas a su alrededor. Por eso para poner freno a esta conducta destructiva la Torá ordena colocar un “turbante”, justamente en la cabeza.
Pero hay un orgullo constructivo, aquel que nos ayuda a cumplir mejor nuestra función en la tierra, sabiendo que somos preciados para el Creador, que nos eligió para hacer de este mundo un lugar con más santidad.
Por eso el turbante tenía una inscripción que decía: “Santo a El Eterno”, reflejando el sano orgullo de saber que somos sagrados para El Eterno que nos asignó un rol digno en su Creación.
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