8 El cinturón con el que se coloca, que está sobre él, será de la misma artesanía, será hecho de él, de oro; lana turquesa, púrpura y carmesí, y de lino trenzado. (Tetzave 28)
Explican nuestros Sabios que “El cinturón” que los Cohanim ponían sobre su pecho expiaba por los pensamientos pecaminosos del corazón, ya que el pecho esta a la altura del corazón.
Preguntan nuestros Sabios: ¿Por qué debía haber expiación por los pensamientos, si en realidad en la práctica no se realizo ningún pecado?
Contestan nuestros Sabios que en cierta medida los pensamientos negativos son peores que los pecados, porque el pensamiento es interno, mientras que la acción externa.
De una acción la persona se puede separar fácilmente, pero los malos pensamientos se introducen dentro del interior del corazón, siendo difícil erradicarlos, y una vez que entran en el fuero íntimo de la persona dañan el sano desarrollo del ser humano.
Explican nuestros Sabios que “El cinturón” que los Cohanim ponían sobre su pecho expiaba por los pensamientos pecaminosos del corazón, ya que el pecho esta a la altura del corazón.
Preguntan nuestros Sabios: ¿Por qué debía haber expiación por los pensamientos, si en realidad en la práctica no se realizo ningún pecado?
Contestan nuestros Sabios que en cierta medida los pensamientos negativos son peores que los pecados, porque el pensamiento es interno, mientras que la acción externa.
De una acción la persona se puede separar fácilmente, pero los malos pensamientos se introducen dentro del interior del corazón, siendo difícil erradicarlos, y una vez que entran en el fuero íntimo de la persona dañan el sano desarrollo del ser humano.
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